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El Gobierno kirchnerista puso durísimas trabas a la importación para favorecer a la industria local

De Argentina al mundo

De Argentina al mundo

Por Rafael Morán Bernaldo de Quirós
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rafaelbernaldodequiroscom/6/6/23
www.rafabernaldodequiros.com
martes 19 de enero de 2016, 23:11h
Argentina siempre ha destacado dentro del mercado editorial latinoamericano. De hecho, a pesar de la crisis económica, Buenos Aires es la ciudad con más librerías por habitante, según el World Cities Culture Forum.

Los argentinos, en cambio, han vivido unos cuantos años de incertidumbre. Bien sea por la dificultad de encontrar algunos títulos o por la escasa variedad de sus librerías.

Tal y como informan los medios de comunicación del país, el Gobierno kirchnerista puso durísimas trabas a la importación para favorecer a la industria local. Pese a que no estaba prohibida, el proceso era tan complejo que solo entraban libros de éxito asegurado.

Gracias al cambio de Gobierno en el país, se acaban de levantar esas trabas, algo que no ha sentado bien al gremio de impresores, pues creen que una entrada masiva puede acabar con miles de puestos de trabajo en las imprentas locales.

Algunos datos

Entre 2011 y 2014, la importación de libros cayó un 65% y, como consecuencia, se redujo un 35% la variedad de títulos que se vendían en el país. El cierre de la importación ha tenido otro efecto: la subida del precio de los libros, con incrementos de 21 a 28 euros y hace apenas un mes entre 30 y 40 euros.

Adolfo de Vincenzi, director general del grupo Ilhsa y propietario de 53 librerías en toda Argentina, confiesa que “nosotros hace unos pocos años teníamos más de 90.000 títulos diferentes en El Ateneo, nuestra librería central. Ahora rondamos los 72.000. Ha sido un desastre para la diversidad, aunque han sido años en que se han vendido muchísimos libros. El Gobierno promovía el consumo. Ahora confiamos en poder tener mucha más variedad, el lector argentino es muy exigente y busca constantemente novedades. Estamos muy ilusionados”.

Uno de los mecanismos que tenía el Gobierno para limitar la importación era el control de las tintas, es decir, la obligación de garantizar que todos los libros importados tuvieran una tinta con menos de un cierto porcentaje de plomo: “Era un sistema autoritario y kafkiano. Un arancel escondido. En todas las pruebas que se hicieron jamás dio positivo. Pero tardaban muchísimo en hacerla; solo se pensó para frenar la importación. Y lo logró. Pero es una política absurda. Andrés Neuman es argentino pero vive y publica en España. ¿Nos lo vamos a perder aquí? Además, se hizo un daño enorme a las librerías y al editor pequeño, subieron mucho los precios de las imprentas”, sentencia Trinidad Vergara, presidenta de la Cámara Argentina de Publicaciones.

A pesar de la euforia con la que se ha recibido la noticia, no habrá apertura total. Al menos de momento. En este país la venta de libros por envío de Amazon no entró nunca y el Gobierno de Macri no tiene intenciones de dejarla entrar de momento. Mandar un libro por correo era toda una aventura en Argentina, con miles de libros que se han quedado huérfanos en los distintos aeropuertos del país.

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